Arxivar per 2015-11-04

La nau – Terry Pratchett (256 pàgines)

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Tercera i última part de la trilogia infantil del gnoms de Terry Pratchett, aquí recordareu la segona part. En aquesta part seguim les aventures de tres gnoms que guiats per la Cosa (un ordinador portàtil molt avançat) que els guia per arribar a Florida on es llença un satèl·lit de comunicacions que la Cosa haurà de hakejar per cridar la nau que els rescatarà del planeta Terra. Creieu que ho aconseguirà? Si bé aquesta última part de la trilogia es millor que l’anterior, tampoc ens trobem al nivell de cap novel·la de DiscWorld, continua sent un llibre juvenil amb una mica d’acció i alguns bons moments. Resumint un llibre ideal per regalar als vostre nebots pre-adolescents.

Todo parecido entre los personajes que aparecen en este libro y cualquier ser vivo, de cualquier tamaño o continente, es mera coincidencia. Sobre todo, si tiene abogado.

—¿Podrías salir ahí a ver si hay algo de comer? —le preguntó.
—Tengo la horrible sensación —contestó Masklin— de que, si salgo ahora, habrá efectivamente algo que comer…, y ese algo voy a ser yo

—Recuerdo haber leído en un libro que los astronautas se alimentan mediante tubos. Los gnomos siguieron corriendo en silencio mientras se preguntaban qué podría significar aquello.
—¿Tubos de qué? ¿De pasta dentífrica? —aventuró Gurder al cabo de un rato.
—No; de pasta dentífrica, no. Claro que no. Estoy seguro de que no se alimentan de eso.
—Bien, ¿qué otras cosas conocéis que vengan en tubos? Angalo reflexionó sobre ello.
—¿El pegamento? —sugirió, indeciso.
—¿Pasta dentífrica y pegamento? Este menú no me suena nada bien.
—Pero a la gente que conduce los aviones espaciales debe de gustarle mucho. En una foto que vi, aparecían todos muy sonrientes —apuntó Angalo.
—Probablemente no sonreían, sino que intentaban despegar los dientes —contestó Gurder.
—No, no. Me parece que no lo has entendido —decidió Angalo, pensando velozmente—. Tienen que llevar la comida en tubos a causa de la gravedad.
—¿Qué sucede con la gravedad?
—Que no hay.
—¿No hay, qué?
—Gravedad. Por eso, todo queda flotando.
—¿Cómo, en agua? —quiso saber Gurder.
—No, no. En el aire. Porque no hay nada que la sujete al plato, ¿entiendes?
—¡Ah! —Gurder asintió—. ¿Es aquí donde entra en escena el pegamento?

Nota: 6/10