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Tinc un veí invident que està subscrit a la Vanguardia i a vegades m’aprofito d’ell i li robo. Soc així de cruel… A més a més li robo per pura crueltat, per què després deixo els diaris en una pila sense mirar-mels. Fins que algun dia agafo un diari de la pila i trobo algun article interessant com ara aquest de l’hidrogen. i el comparteixo en el bloc, ja veus tu. Aquest article és del 2012, o sigui que ja us podeu imaginar com de grossa es la pila. Gairebé que li puc treure el tag actualitat al post.

Dentro de ocho años, en el 2020, podríamos lograr realizar el primer vuelo de prueba de nuestro avión comercial europeo…

¿Qué ganaríamos?

Bruselas-Sydney en cuatro horas.

Eso es rápido.

Iríamos a mach 8 (ocho veces la velocidad del sonido, que es 343,2 m/s.) Eso significa volar diez veces más rápido que la media de los actuales aviones comerciales, cuya velocidad es de mach 0,8.

Magnífico.

Ahora calcule todas las duraciones de vuelos de larga distancia que ya conoce y considere la significativa reducción de tiempos…

¡Eso sí que es volar!

Tecnológicamente ya es posible. Pero insisto en que se trata de una opción alcanzable sólo si hay voluntad política y avanza la Unión Europea, que necesita de proyectos como este para ilusionar a los europeos.

¿En qué sentido?

Hablamos de aviones limpios, sostenibles: un enorme avance contra el cambio climático, porque no usarían combustibles fósiles, sino hidrógeno, una tecnología ya madura y totalmente comprobada en nuestro programa espacial. Tenemos, de hecho, una planta de fabricación en la Guayana francesa.

¿Por qué es tan eficiente el hidrógeno?

Porque un kilo de hidrógeno produce casi tres veces más energía que el fuel. Ya lo utilizamos rutinariamente con nuestros cohetes y lanzaderas de satélites europeos: piense que hay más de 300 geoestacionarios operativos ahora mismo…

¿Y qué problema tiene el hidrógeno?

Ninguno. No contamina en absoluto, porque su residuo es H2O: agua.

Entonces, ¿por qué no lo usamos ya?

Su fabricación por electrolisis resulta hoy más cara que la de los combustibles derivados del petróleo. Pero si fabricáramos mucho hidrógeno, se crearían economías de escala y así se abarataría. Y llegaría a ser más barato que el petróleo…

En cualquier caso, sería un progreso.

… Pero por el camino habría que superar otra paradoja trampa: al disminuir la demanda de petróleo, también bajaría su precio y, de nuevo… ¡Sería más barato extraer y refinar petróleo que fabricar hidrógeno!

El progreso, entonces, no es tan fácil.

El progreso tecnológico siempre depende del político. Aunque parezca que no avanzamos en prestaciones, porque la tecnología “no ha llegado hasta ese punto”, es al contrario: la tecnología avanza hasta donde quiere el político y a la velocidad que él decide. Por eso, deberíamos elegir a políticos comprometidos con una Europa fuerte y unida, decidida a progresar y a no contaminar. Y frenaríamos el cambio climático.

Estamos lejos de eso.

La tecnología ya existe y la demanda, también. Todos los vuelos entre Europa y Australia se llenan y hay listas de espera de tres meses. Además, podríamos conseguir duraciones de trayecto parecidas en las rutas entre la Unión Europea y Los Ángeles y a Tokio, Pekín, Shanghai: una gran cantidad de interesantísimos destinos asiáticos. El mundo sería de verdad uno.

¿Cuántos pasajeros llevará su avión?

Hasta trescientos.

¿Cuál es la hoja de ruta del proyecto?

La primera etapa tecnológica es alcanzar un mach 2 en un avión privado pequeño de 10, 15, como mucho 20 plazas.

¡Qué juguete más bonito!

Ya existe una enorme demanda de ese tamaño para uso privado a velocidad realmente intercontinental con combustible de hidrógeno. A partir de esa realidad, la hoja de ruta de nuestro proyecto se aceleraría.

Todos querríamos uno.

Pero sólo accedería a él en principio un grupo muy selecto, y, por eso mismo, extremadamente precavido: el mínimo fallo de seguridad en cualquier prueba o, mucho peor, ya en servicio, dejaría nuestro proyecto aparcado durante años.

¿Qué aspecto tendrán los aviones?

Cada vez serán más integrados, formando un solo bloque el fuselaje, el motor y las alas.

¿No se verán las grandes alas de hoy?

Estarán más pegadas al fuselaje. Y las hélices de las turbinas tendrán un enorme diámetro… de hasta cuatro metros,

Supongo que serán más ligeros.

Mucho más. Los aviones se fabricarán con más composites (plásticos y nuevos materiales) ligerísimos y no por ello menos resistentes y fiables. Hoy ya más de la mitad de un avion son esos composites, pero ese porcentaje aumentará.

¿Y los aeropuertos?

Eso forma parte de la enorme inversión pública necesaria: aeropuertos que puedan alojar, repostar, servir a los nuevos aviones de hidrógeno. Pero no tenga miedo a la inversión pública: crea empleos…

¿Los norteamericanos también trabajan ya en su propio avión de hidrógeno?

Hay terrenos en los que competimos y este es uno. Recuerdo que el Concorde sufrió cierto bloqueo comercial de EE.UU. porque, en sus inicios, no tenían ningún avión supersónico que pudiera disputar ese mercado al europeo.

¿Este avión es su proyecto favorito?

En la Agencia Espacial Europea puedes realizar, como mucho y con suerte, cuatro proyectos, ya que la duración media de cada uno es de diez años, pero el avión de hidrógeno para mí vale por todos.

Anuncis

A vegades arreplego La Vanguardia d’algun lloc, el problema es que no es precisament el diari del dia, sinó que ja te un temps, però hi ha articles atemporals que m’agraden, com per exemple el de l’obsolescencia programada dels aparells electrònics.

Us deixo amb l’article en qüestió:

Yun buen día dejó de funcionar…
Se llama obsolescencia programada: los fabricantes de todo tipo de aparatos electrónicos los programan para que duren un tiempo determinado.

Eso no pasaba en tiempos de mi abuela.
Antes un frigorífico duraba treinta años, ahora seis. Unas medias de nailon prácticamente irrompibles se dejaron de fabricar.

¿Quién inventó esa atrocidad?
La revolución industrial. El concepto se desarrolló entre 1920 y 1930. Antes, un empresario o sus suministradores de materia prima montaban su negocio con dinero familiar. Entonces los bancos les dijeron: “Amplíen su negocio, vendan más, yo les dejo el dinero”.

Y lanzaron los créditos al consumo.
Y ya tenían controlado todo el ciclo de vida del producto. Pero querían más y decidieron acortar la vida de los productos. Así llegamos a los años setenta, en que el 80% de la riqueza del mundo se concentraba en el 20% de la población, esos que controlaban.

Ahora se la reparte un 7%.
Sí, bancos que tienen empresas y empresas que tienen bancos: las multinacionales, que hacen que los productos duren menos y se vendan más. El resultado es la explotación de los recursos de la Tierra y toneladas de residuos innecesarios que se están cargando el planeta.

Pero ahí está esa bombilla que lleva 111 años encendida.
Sí, en un parque de bomberos en Livermore (California). Decidí crear, junto con 22 ingenieros, una línea de iluminación aplicada a la tecnología led y contribuir a detener la locura de la obsolescencia programada.

Otros fabricantes lo intentaron.
Hay una decena de patentes de bombillas con más de 100.000 horas de uso (entre 60 y 70 años encendidas), pero nunca han llegado a salir al mercado. Hay una organización que controla a los fabricantes de bombillas; no es oficial, pero yo doy fe de que existe.

¿Por eso las comercializa por internet?
Las distribuidoras nos dicen que viven de las que se funden, y los grandes almacenes nos proponen duplicar su precio, a lo que nos hemos negado. Hemos tenido ofertas millonarias para no sacarla al mercado y amenazas de muerte, que están en manos de la policía.

¿Cuánto consume su bombilla?
Ahorra un 92% respecto a las bombillas incandescentes y un 68,42% respecto a las de bajo consumo. En España, las compañías eléctricas tienen que fabricar 47 millones de megavatios al año que dan servicio a toda la industria. A la iluminación general se destinan siete millones de megavatios.

Lo que fabrican las ocho centrales nucleares activas en España.
Sí, pero no es suficiente, hay que importar entre 6 y 7 millones de megavatios de Francia.

Carísimo.
Si utilizáramos una tecnología como la que propongo, nos los ahorraríamos. Estamos hablando de más de 20.000 millones de euros al año. Bombillas que emiten un 70% menos de CO2 a la atmósfera porque trabajan con muy pocos grados de temperatura.

¿Cuánto duraría una lavadora o un frigorífico sin obsolescencia programada?
Entre 40 y 70 años, pero hay que utilizar los componentes electrónicos y materiales adecuados. He creado el movimiento SOP (Sin Obsolescencia Programada).

¿Qué espera de él?
Que se unan fabricantes conscientes de que crisis de endeudamiento como la que vivimos son evitables, y que podemos detener el crimen ecológico y la injusticia que provoca: todas esas materias primas que se extraen del tercer mundo a precios reventados les son devueltas en forma de basura.

Eso roza la inmoralidad.
Cambiar la manera de fabricar supone un cambio socioeconómico. El sistema está diseñado para comprar y tirar, fabricar barato, en China, y comercializar en Europa.

Si acabamos con el crecer por crecer, ¿acabamos con el mercado?
Muchos economistas dicen que la única forma de crear empleo es a través del crecimiento. Falso. Si creas un producto que dura mucho, tendrás un mercado de segunda mano y florecerán negocios de reparación.

Y haremos un bien al planeta.
Cuando competimos para conquistar mercados internacionales consumimos petróleo de forma innecesaria. ¿Por qué importar electrodomésticos de Alemania si podemos hacerlos aquí? Eso encarece el producto y consumimos recursos innecesariamente.

¿Ha habido demandas?
Sí, un grupo de personas demandaron a Apple y ganaron al demostrar que sus iPod estaban fabricados con obsolescencia programada.

¿Ha servido de algo?
Prefieren pagar las demandas que dejar de fabricar con ese sistema. Las impresoras las programan introduciendo un chip contador: cuando llega un determinado número de copias deja de funcionar y comprar una nueva es más económico que repararla. Lo mismo ocurre con las calderas. De hecho, todos los componentes electrónicos los fabrican tres o cuatro empresas en el mundo.

¿Cómo desmontar esta locura del usar y tirar?
No serán los políticos, deben ser los ciudadanos quienes impulsen el cambio; pero no es tan difícil: tenemos las redes sociales y hemos de ponernos de acuerdo. ¡Intentémoslo al menos!

Es conegut que no porto el repàs dels diaris gaire al dia, així doncs no es d’estranyar que avui (ahir, de fet) hagi llegit un article del 01/03/2012. L’article es de l’admirat Quim Monzó. No cal dir res més.

La crisis del tocho ha afectado a la testosterona de constructores y albañiles, que tradicionalmente conseguían que Construmat fuese la feria que más beneficios daba al sector prostibulario. En época de vacas gordas, cuando había Construmat maestros de obras y tapaagujeros de toda Catalunya bajaban a Barcelona para, tras visitar la feria, con la excusa de que era tan grande y tan interesante que se tenían que quedar a dormir para seguir al día siguiente, se gastaban la pasta en las mejores casas de citas barcelonesas.

Ahora la situación ha cambiado. A duras penas se construye, Construmat ya no es lo que era y los constructores de más allá del cinturón barcelonés se quedan en casa. No hay excusa creíble para bajar masivamente a Barcelona. La agencia ACN explica que, para el sector de la prostitución, más importante que Construmat es ahora este Mobile World Congress (MWC) que hoy se acaba. Es un tipo de cliente diferente, más joven, que “sabe lo que quiere y no hace preguntas”. Es tal la demanda que hay estos días que con los prostitutos y las prostitutas de los burdeles barceloneses no basta, y han hecho una importación temporal, de otros sitios de la península. Todos esos movimientos alegremente improvisados me hacen pensar que quizás esa actividad no está lo bastante regulada. Los trabajadores sexuales –ahora los llaman así– que vienen de forma temporal ¿trabajan en lugares debidamente reglamentados? No sería bueno que los del MWC volviesen a sus países con tan mala impresión que el nombre de Barcelona quedase en entredicho. Hace días la revista australiana My Career publicó un anuncio de una empresa de detectives de Sydney que ofrece el puesto de inspector de burdeles de Nueva Gales del Sur, el estado australiano con la legislación más liberal de toda la isla, con normas bien claras contra los proxenetas y persecución decidida de los locales que se hacen pasar por salones de masaje, saunas o peluquerías chinas y luego ofrecen desde un francés a un completo. Quien consiga la plaza cobrará 60.000 euros anuales. Los candidatos tienen que ser solteros y preferiblemente sin novia, ya que el trabajo implica copular a menudo y no quieren complicaciones sentimentales. La estratagema del inspector consiste en visitar salones de masaje, saunas y peluquerías fingiendo ser un cliente normal. Si entonces le ofrecen fornicio, tiene que decir que sí, porque esa será la prueba concluyente ante el tribunal, al que deberá acudir para, previo juramento, relatar el acto sexual practicado. Al anuncio se han presentado docenas de jóvenes, y eso que en Australia no hay el paro que hay aquí. Y ya que hablamos de aquí, ¿quién se encarga en nuestro país de hacer ese tipo de inspecciones? Y no me digan que no se hacen porque, si se enteran los asistentes al MWC, no vuelven nunca más, al menos los australianos.

Quatre dades sobre el nostre sistema solar, gracies al meu col·lega Fabrizio de La Cosa Húmeda.

Supongamos que el Sol tiene el tamaño de un bloque de pisos situado en el centro de la ciudad: la tierra tendría entonces la forma de una mujer gorda, situada a dos manzanas de distancia. Marte la de un perro baboso algo más lejos. Y el planeta Júpiter sería una furgoneta a punto de arrollar polluelos – sus satélites – en las afueras. La estrella más cercana sería un Carrefour en Tokio.

Supongamos que la historia del Universo se puede condensar en un año. El 25 de septiembre aparecen los primeros seres vivos. El 24 de diciembre surgen los dinosaurios – los parientes molestos siempre aparecen en vísperas de navidad. A las 23 horas del día 31 de diciembre, llega el Homo Sapiens. Unos nanosegundos más tarde, caduca el yogur.

La distancia entre la Tierra y la Luna equivale a 3,5 millones de campos de fútbol. Para recorrer semejante trecho y marcar un gol, un futbolista tardaría dos años, siempre y cuando no la palme por culpa del doping. Un tren de alta velocidad, por otro lado, necesitaría únicamente dos meses para llegar ahí. Pero ya se sabe que los trenes de alta velocidad no pueden pisar el césped.

Supongamos ahora que alguien ha montado una hilera de patatas fritas desde la tierra hasta la Luna. Tendríamos 35 mil millones de chips una detrás de otra, es decir, mil millones de paquetes de patatas fritas estándar del Mc-Donalds (algunos teóricos protestan, las raciones del Burguer-King son más abundantes). Para comerlas todas necesitaríamos 250 millones de litros de Coca-Cola. El eructo resultante…

Supongamos que el Universo surgió a partir un huevo cósmico, que explotó, como todo huevo que se precie. El Universo se expande ahora como una gran tortilla. Pero, ¿qué había antes de la gran- explosión™? Algunos afirman que un ciclo infinito de implosiones y explosiones. A la implosión se le llama “Big-Crunch” (una especie de croqueta). Si condensamos, como antes, la historia del Universo en un año, el próximo ciclo según la teoría del universo pulsante ocurriría unos 10 años después del Big-Bang.

Da tiempo para ir al cine y volver.

Com a lector habitual em va agradar aquest article d’en Monzó i m’agradaria compartir-lo, es lo que té aquest blog, que us heu d’empassar el que a mi m’agradi xD (clic per ampliar)

La Contra de la Vanguardia d’ahir em va agradar per què entrevistaven a Sebastián Maspons un col·leccionista de noticies curioses. Unes noticies de lo més surrealistes.

Deme una de sus noticias.

“Alces borrachos aterrorizan a ancianos en Suecia”.

¿Qué pasó?

Cerca de un asilo, en el campo, unos alces comieron manzanas fermentadas: se embriagaron y asustaron a los ancianos (informó la BBC).

¿Colecciona noticias curiosas?

Sí, desde hace 25 años, para programas de radio en los que colaboro.

¿Cuántas acumula?

Unas ¡10.000 noticias!, aunque no todas las tengo bien clasificadas.

¿De dónde las saca?

Han sido todas publicadas en prestigiosos diarios nacionales e internacionales, revistas, agencias de noticias…, como La Vanguardia,la BBC o Reuters.

¿Recuerda la primera que coleccionó?

“Un hombre practica sexo con un árbol”. El hombre era portugués, y el árbol, un roble.

¿Cuál es su predilecta entre 10.000?

“Hospitalizado tras intentar robar en una academia de karatecas” (France Presse).

Hay que ser mentecato…

Hay cacos muy bobos: “Roba una casa y deja su tarjeta” (Associated Press). Estaba de permiso y usó la tarjeta de la prisión para abrir la cerradura… Y otro que tal: “El ladrón se quedó dormido en el lugar del robo” (Afp), pues tomaba antidepresivos y bebió alcohol para envalentonarse… Otro: “Un ladrón es rescatado del interior de una chimenea”.

¡Al calabozo todos!

Pueden acabar en este grupo: “Fuga de risa: cavan un túnel hacia el patio de la cárcel” (El Universal,México): calcularon corto, y los guardias se partían al verlos salir.

¿Qué noticia le ha chocado más?

“Una mujer iraní parió una rana” (BBC).

¿Cómo es posible?

Nadaba la mujer en una charca e inadvertidamente un renacuajo le entró por donde no debía. Creció dentro, ella acudió con molestias al ginecólogo…, ¡y fue rana!

Para compensar, una noticia ligerita.

Las noticias de estudios científicos muy peregrinos: “Una rata no diferencia entre holandés y japonés escuchados al revés” (Efe). Otro sesudo estudio: “La Viagra suprime el jet lag en hámsters”.

Qui no té feina el gat pentina…

De animales, hay muchas. Esta gusta mucho: “Películas porno para un panda gigante en Tailandia”. El panda estaba inapetente, y el cuidador le proyectaba escenas de congéneres copulando… No sé si funcionó.

Ahora, una noticia chunga.

“Un hombre pide cita con una prostituta, y se le presenta su hija” (Efe). Fue en Israel, qué drama para la esposa y madre…

¡El sexo, siempre el sexo…!

“Una mujer se casa con seis hombres en Suecia por desmemoria”.

¿Por desmemoria?

Cuando el juez la interrogó por su poligamia, adujo que iba casándose porque ¡se olvidaba de las anteriores parejas…!

¿Tiene más noticias de parejas?

“Su mujer no le hace la cena y llama a la policía” (Reuters): aquel ciudadano británico llamó encolerizado a la policía para formular esta denuncia: “Mi mujer me ha dejado dos bocadillos fríos de salmón y se ha puesto a decorar la casa”.

Un hombre del todo desquiciado…

¿Y esta otra mujer? “Llama a la policía alegando que su marido no le satisface en la cama” (Reuters).

Si cundiese el ejemplo, quizá habría que pedir más mossos…

Fue en Aquisgrán, Alemania: la mujer, de 44 años, tras meses sin contacto íntimo con su marido, de 45 años, le despertó una noche demandando satisfacción sexual. Como él no accedió, ella llamó a la policía…

¿Para que un policía le satisficiera?

Eso lo ansiaron unas chicas en una fiesta de despedida de soltera muy ruidosa: cuando se presentó en el piso un agente cachas para amonestarlas, ellas creyeron que era un boy contratado… ¡y lo desnudaron!

¿Hay alguna noticia rara que sea muy popular?

“Hospitalizado un hombre con un váter pegado a las nalgas”: alguien untó cola de contacto en la taza… Es algo que, curiosamente, ya ha sucedido en diversos países…

Parecen noticias de mentira…

Pues no. Sí hubo hace unos años un semanario, Noticias del Mundo,con noticias inventadas, muy locas: “Nieves Herrero es extraterrestre”, “Un niño tiene una lengua de 22 centímetros”, “Se cambia de sexo y se casa consigo mismo”, “Hombre muere con el cráneo aplastado por una caca de perro congelada”…

Dígame una noticia de la que no quisiera formar parte.

“Un piloto de avión va al baño y no puede volver a entrar en la cabina” (Afp): imagine ser pasajero en un vuelo en el que ves a toda la tripulación desatornillando la puerta de la cabina para que el piloto pueda entrar, a punto de aterrizar… Sucedió en Canadá.

Pues acabe ahora y aquí: un par de noticias locales, bien ibéricas.

Una: “Condenado por intentar atracar una tienda en Tarragona empuñando dos patas de pollo”. Durante el juicio arguyó que sólo se trataba de una bromita…

Última.

“Un gallego roba un tractor para salir de copas”. Sucedió en Triacastela: aparcaba en la calle de los vinos su “descapotable” cuando la Guardia Civil le cortó el rollo: iba con tractor robado, borracho… y sin carnet.

Ja que avui es reis….

Em sembla recordar que algun dia vaig llegir un llibre de Tom Clancy. I com ho se? Fàcil només em cal mirar el meu blog ^^. Per tan si feu un cop d’ull en el post enllaçat ja recordareu de quin pal va el senyor Clancy. Si a més a més heu llegit algun dels seus llibres millor que millor o com a mínim si heu jugat a algun dels seus videojocs: Rainbow Six, Ghost Recon, Splinter Cell.

El meu amic de La cosa humeda també ha parodiat o bé homenatjat (tot depèn del punt de vista) a enTom en aquest fragment tan nadalenc que tan bé encaixa en el dia d’avui.

Gruñó al entrar en el conducto de ventilación principal. Se deslizó luego a rastras hasta alcanzar una rejilla, y de ahí bajó al suelo, amortiguando el golpe con sus tabi.

Pensar que vistiera de rojo, a estas alturas, era ridículo: hubiera echado a perder todo el sigilo de la operación. Se alzó en la semi-oscuridad de la casa, palpando satisfecho su traje negro, prestado por las fuerzas de asalto japonesas. No había podido evitar darle dos o tres toques ninjitsu. Las lentes del visor térmico, eso sí, eran rigurosamente rojizas.

– Estoy dentro, – le dijo al minúsculo transmisor agarrado a un moflete.

Desde la base de operaciones, una pequeña casa de madera no muy lejos del NORAD, salieron flujos de datos encriptados con llaves de 4096 bits. Haciendo relay en un satélite coreano, llegaron al ordenador táctico en pocos segundos. Fue entonces cuando la lista de entrega se visualizó en el pequeño HUD rojizo. Soltó un ronco bufido: no habría sido una entrega fácil. Se ajustó los binoculares IR y entró en el salón de la morada.

En su rostro rúbeo se dibujó una sonrisa: los pequeños cabrones habían instalado medidas de seguridad obsoletas. Sorteó con pasos livianos los cables de nylon y desactivó una mina Claymore pegada a la chimenea ornamental. Era una clara muestra de ingenuidad infantil: hace años que él no usaba las rutas convencionales. Por otro lado pudo comprobar con deleite que los calcetines rojos no contenían púas bañadas en neurotoxinas, sino simples chinchetas. Vulgares contramedidas ofimáticas.

Comprobó con un escáner ultrasónico que las bolas del árbol no fueran de las que estallan a la más mínima vibración. No era muy frecuente topar con adornos mortíferos, pero las precauciones nunca eran demasiadas; encarnaban la exasperación de cierto nihilismo consumista que conocía muy bien, y que consistía en la negación de su existencia. Los problemas empezaron cuando ese nihilismo se hizo tan concreto que implicaba la eliminación física del símbolo. Ser un símbolo es una mierda, rumió con tristeza.

Por lo menos no iba a tener que huir de una horda de niños hiperactivos, como ocurrió en Beirut en el ’83: bañarse con pirañas era más llevadero.

Depositó el paquete con sumo cuidado. Se trataba de una consola portátil Lenovo-Braun de última generación, holográfica. Hacía más de dos décadas que los consorcios xino-europeos habían movido sus fábricas a los cinturones industriales de la Rift Valley. Alta tecnología made in Kenya. Se mesó la barba de dos días, perplejo, meditando acerca de lo mucho que había cambiado el mundo. Tales reflexiones, con todo, no duraban más que algunos segundos. No había que malgastar tiempo. Dejó trozos de carbón sintético en los calcetines y se alejó raudo hacia la puerta de servicio.

Los años pasaban factura: tardó medio segundo en rodar a un lado cuando oyó el inconfundible sonido de una bala de 7,62. Ésta había salido de una copia yugoslava de un Dragunov. Ni siquiera necesitó levantar la vista para saber que se trataba de Babouschka Befanova. Si de una trampa se trataba, no había sido perfecta. Otro disparo astilló gravemente la madera blanca del umbral. Echó un vistazo rápido al exterior. Nada. Otro disparo, esta vez más cerca. Al diablo con el sigilo. Extrajo de la funda su Lahti de compuestos cerámicos; torciendo la muñeca vomitó una ráfaga de cinco golpes al azar. Luego, con un pequeño espejo telescópico, intentó localizar a la tiradora.

Agazapada tras un abedul pudo ver la mira telescópica del rifle. Y, detrás de ella, Babouschka, su rival clásica: una robusta agente del NKVD, de melena plateada y risa sórdida. Se preguntó si el primer tiro lo había fallado aposta. ¿Incipiente sadismo? ¿Era ella la gata y él el lemming? Sondear las intenciones de una francotiradora menopáusica nunca había sido santo de su devoción. Arrancó con los dientes la anilla de una granada al fósforo y la lanzó con vigor hacia el jardín, tapándose los ojos.

El destello azulado creó la diversión suficiente como para que pudiera desplazarse hasta la cocina. Oyó la voz de Babouschka resonar no muy lejos, profiriendo invectivas en cirílico.

Siguió corriendo. Su misión había concluido, y no hacía falta recrearse en inútiles y prolijas batallitas; la competencia era demasiado feroz. Saliendo por otra puerta secundaria y dejando a sus espaldas una cortina de espeso humo lacrimógeno, quemó la distancia que le separaba del campo abierto, donde podría alcanzar el R.E.N.O. Llevaba recorridos unos pocos cientos de metros cuando un racimo de faros halógenos montados en el techo de un pick-up lo cegaron por sorpresa.

– ¡Noel! ¡Es inútil que intentes escapar! – gritó una voz de acento africano.

Era Baltasar, antiguo comandante de los escuadrones de la muerte nigerianos. Se había juntado con una pequeña célula iraní en 1984 y – desde entonces – Melchor, Gaspar y él se hacían llamar “Los Magos“. Panda de payasos de la OPEP, meditó Noel al echarse entre los altos matorrales. No los había oído llegar: empezaba a cansarse, lo cual era mal asunto. Y la Navidad se estaba haciendo pelín recargada en cuanto a personalidades. Era obvio que tantas coincidencias obedecían a un plan de ataque conjunto del cual la NSA no le había informado. A su alrededor ya crepitaban los AK-47 como palomitas metálicas.

Si salgo de ésta, pensó entre sí mientras enroscaba un cohete a su rifle de asalto Valmet, juro que los regalos los va a traer Jack Bauer.

PD: En breu … lents de contacte per diabètics!